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Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario de Manizales

Un ícono que nació de las cenizas

La Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario es mucho más que un templo religioso: es el símbolo por excelencia de Manizales, una ciudad que la construyó literalmente desde las ruinas. Con 119 metros de altura, es la catedral más alta de Colombia e Hispanoamérica, y el templo neogótico más alto de todo el continente americano.


Los templos anteriores: una historia de destrucción y renacimiento

El primer templo (1849–1886)

Todo comenzó el 12 de octubre de 1849, cuando el Estado de Antioquia otorgó el permiso de creación del distrito parroquial de Manizales. Para ello era obligatorio contar con un templo y un sacerdote. Así, se levantó la primera capilla en el corazón del poblado —exactamente donde hoy se erige la catedral—, una humilde construcción de 8 metros de largo por 4 metros de frente, hecha en madera y paja. Su primer sacerdote fue el presbítero Bernardo José Ocampo.

En 1854 esta pequeña capilla fue demolida y se inició la construcción del primer templo parroquial formal, esta vez en madera, tapia y calicanto (los materiales típicos de Antioquia). La obra duró 15 años y fue concluida en 1869 por el presbítero José Joaquín Baena. Medía 15 metros de ancho por 64 de largo. Sin embargo, los movimientos sísmicos lo dañaron gravemente y fue demolido en 1886 por el padre Gregorio Nacianceno Hoyos.

El segundo templo y la primera catedral (1888–1926)

El 26 de agosto de 1888 comenzó la construcción de un nuevo templo, encargado al arquitecto bogotano Mariano Sanz de Santa María. Fue terminado en 1897 y su historia adquirió mayor relevancia en 1900, cuando el Papa León XIII creó la Diócesis de Manizales, siendo inaugurada oficialmente como catedral en marzo de 1901.

La suerte, sin embargo, no la acompañó. Un primer incendio el 3 de julio de 1925 fue contenido con grandes esfuerzos por los manizaleños. Pero el segundo incendio, el 20 de marzo de 1926, fue fatal: la catedral quedó reducida a cenizas. Una réplica de este templo puede visitarse hoy en el barrio Chipre de Manizales.


La catedral actual: de París a Manizales

La búsqueda del arquitecto

Apenas cuatro días después del desastre, el 24 de marzo de 1926, el obispo Monseñor Tiberio de Jesús Salazar y Herrera convocó la primera junta de reconstrucción, integrada por figuras destacadas de la ciudad. Se lanzó un concurso nacional de diseño, pero fue declarado desierto porque ninguna propuesta cumplía los requisitos estéticos, técnicos y económicos exigidos.

La ciudad entonces miró hacia París. Dos manizaleños residentes en la capital francesa —Miguel Gutiérrez A. y Victoriano Arango— gestionaron un segundo concurso internacional en 1927. El jurado, compuesto por los más altos inspectores de monumentos históricos de Francia, eligió al arquitecto Julien Polti como ganador. La construcción quedó en manos de la firma italiana Papio Bonarda & Co., conformada por Angelo Papio y Gian Carlo Bonarda.

La construcción: interrupciones, sismos y perseverancia

Los planos llegaron a Manizales a finales de 1927 y la primera piedra fue colocada por Monseñor Tiberio de Jesús Salazar el 5 de febrero de 1928. La obra fue pionera en Colombia en el uso del hormigón armado, un sistema que en aquella época apenas llevaba veinte años de conocido en el mundo.

La crisis económica mundial de finales de los años 20 e inicios de los 30 obligó a detener las obras. Los trabajos se reanudaron el 7 de febrero de 1935, período en que se levantaron las cuatro torres laterales y los techos abovedados, concluyendo esa etapa en diciembre de 1936. En ese año, la catedral se convirtió en el edificio más alto de Colombia, título que conservó durante 33 años, hasta 1969.

En 1938, un sismo causó daños menores durante la etapa final de construcción. La obra fue terminada por completo el 29 de septiembre de 1939.


Reconocimientos oficiales

El 23 de diciembre de 1951, el Papa Pío XII le otorgó el título de Basílica, en una ceremonia solemne ante las instituciones gubernamentales, cívicas y educativas de Manizales. Más tarde, en 1984, durante el gobierno del presidente Belisario Betancur, fue declarada Monumento Nacional de Colombia.


La catedral y los sismos

A lo largo del siglo XX, la catedral resistió tres grandes sismos: en 1962 (cuando colapsó una de sus torres laterales, la de San Francisco, que fue reconstruida entre 1989 y 1990), en 1979 y en el devastador terremoto de 1999. En cada ocasión, el imponente templo demostró la solidez de su construcción en hormigón armado.


Un templo para los siglos

Hoy, la catedral cuenta con un área de 2.300 m², capacidad para 5.000 personas y una impresionante colección de arte: 141 vitrales que suman alrededor de 1.000 m² de superficie, un majestuoso baldaquino dorado de 14 metros de altura sobre el altar mayor con 64 imágenes de santos, puertas principales de bronce de 5 toneladas fundidas por Leopoldo del Río, y esculturas de artistas italianos y colombianos que adornan su atrio y sus torres.

Desde el Corredor Polaco, ubicado a 102 metros de altura en la torre central, los visitantes pueden disfrutar de una vista panorámica de 360° de toda la ciudad, los municipios vecinos y el Nevado del Ruiz.

La catedral no es solo el corazón espiritual de Manizales: es el testimonio vivo de la tenacidad de un pueblo que, cada vez que el fuego o la tierra derrumbaban su templo, lo volvía a levantar —cada vez más alto y más majestuoso.